martes, 23 de agosto de 2011

día 2, o el abandono de las tierras frías...

En efecto, por esta jornada y casi todas las venideras habríamos de soportar soles como pocos...
Tengan ustedes en cuenta que además venimos de tierra templada,  casi fría.

Al amanecer del segundo día me desperté cansado, el sueño fue escaso.  Ruido de motores y pitos y música en los bares cercanos a la zona de estacionamiento de camiones.
Mejor levantarse temprano. Y eso hice. A las 6:30 ya estaba listo y fuimos con Alvaro a dar una vuelta por el pueblo.  Aguachica estaba en pie con gente en las calles, ventas de frutas y salpicón,  panaderías, muchas motos, muchos mototaxis y un sol asomándose y anunciando calor.
Vuelta al hotel. Al hotel El Cerrito.  Aberlado listo, Marta también. Marta es amiga de Abelardo y le acompaña desde hace rato en las travesías. Una foto en el sitio y vámonos.
De camino, en inmediaciones de Pailitas paramos a desayunar. Caldos, carne asada,  pescao,  huevos. Restaurante de camioneros: buen precio, cantidad apreciable y muchas veces buena sazón. Al fondo, en una de las paredes la pintura de una tractomula, los reyes de estas vías, los que tienen 22 ruedas y pasan junto a uno haciéndole temblar por el ventarrón.
Después de Pailitas, Curumaní, San Roque, La Jagua de Ibirico (que pese a su atractivo nombre deja mucho que desear por el montón de basuras que hay a la entrada y salida del pueblo y el fétido olor que despiden). Becerril, Codazzi, La Paz.  En La Paz está una partida que divide la ruta hacia la Guajira y la entrada a Valedupar. Hasta esta última son diez minutos. 
En La Paz combustible:  gasolina de contrabando, o si se quiere,  negocios con nuestros 'nuevos mejores amigos' y el precio de galón de gasolina extra a $4,000.  Quién dijo miedo...
Una vez en la capital del Cesar fuimos al centro, en busca de un hotel para viajeros. No para turistas. Nos indican el centro de la ciudad y terminamos ubicándonos en el hotel Medellín 'ambiente familiar'. Tiene espacio para guardar las motos, la gente es amable, hay restaurante y el menú está rico (caserito). Precio por persona la noche: $12,500
Después de almorzar nos fuimos Alvaro y yo al concesionario Honda más cercano para hacer revisar las motos.  Gente querida, nos atendió rápido y antes de las 5 estábamos fuera.
En la noche una vuelta por el centro de Valledupar,  limpio, tranquilo, vigilado, con negocios abiertos y un par de cervezas frías en un negocio de esquina donde sonaba vallenato, salsa, champeta y sukus.
Luego a dormir, porque era necesario reponer horas de la noche anterior.

Resumen día 2:
km.: 300
duración: 6.5 horas
estado de ánimo: excelente


las fotos...
¡se las debo!
temperatura: muy elevada, en Valledupar no sopla ni una brisita...                        
para destacar: amabilidad de las gentes de la región           

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