Un par de meses atrás, en compañía de mi amigo Alvaro Tabares, estuvimos en tierras de Casanare. La ruta nos llevo hasta Yopal a través de la carretera que parte de Sogamoso en Boyacá y asciende lentamente por una zona de páramo, para luego seguir el cañón de uno de los grandes ríos que bañan el llano colombiano. El recorrido nos tomó cerca de 9 horas y poblaciones como Duitama, Pajarito y Aguazul hicieron parte de los nombres que encontramos a nuestro paso. El contraste entre la llanura inmensa y las montañas que poco a poco fuimos dejando en el recorido, recuerdan la travesía que en su momento hiciera el ejército libertador para derrotar a las tropas españolas en la guerra de independencia.
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