lunes, 12 de septiembre de 2011

Uribia - Riohacha, pasando por 4 vías...

A las diez de la mañana y un poco más llegamos a Uribia.  Martha y sus compañeros llevan ya un tiempo junto a la vía tomando algún refresco. Martha está contenta: la invitaron a desayunar, le regalaron un bolso wayuu y una bolsita para el celular.  Además de sobres para preparar café orgánico. Estupendo.

Los demás todavía no probamos bocado y decidimos hacerlo en el centro de Uribia. En la cafetería - panadería que es restaurante también.  Despedimos y agradecemos a los amigos de viaje. Esos que seguramente recordarán este encuentro tanto como nosotros. 
Casi a las doce y con el sol alumbrando tan duro como puede, echamos gasolina barata y tomamos dirección hacia 4 vías. ¿Recuerdan 4 vías?   Ese punto donde el camino se abre hacia distintas posibilidades...
 Por allí giramos a la derecha. Hacia Riohacha, la hoy capital de la Guajira.

Escultura junto al malecón. Centro histórico Riohacha.

Tardamos poco entre 4 vías y Riohacha. De hecho a las dos de la tarde ya estamos en el centro de la ciudad.  Calienta, si bien la brisa del mar ayuda un poco.  Estacionamos junto a una tienda y bajamos en busca de algo frío, o muy frío ¡por favor!
Hablamos sobre los hechos del día, la carretera, lo bien que le fue a Martha y a nosotros...
Tras varias de esas bebidas 'muy frías' vamos en busca de un café internet (Alvaro y yo), mientras Abelardo y Marha buscan una oficina de banco donde hacer una transacción.
¿El hotel?
¡Buena pregunta!  Resulta que 'Topo' el webmaster de la página www.viajerosenmoto.com (nosotros) tiene una magnífica amiga en Riohacha y por su intermedio, la chica nos aloja esa noche en un apartamento. Allí cerca de donde paramos la primera vez, a dos cuadras...
Riohacha tiene serios problemas de agua. Como otros sitios de la costa...
La mayoría recoge agua en canecas y se baña a totumadas...
Nosotros no somos la excepción.  Pero nos bañamos y quedamos descansados después del viaje.
A las cinco de la mañana del siguiente día me levanté a tomar fotos..., ya se las mostraré... 

Seguidores..., no miembros..., lo siento!

¡Vaya!, ustedes siguen ahí...

Gracias por la compañía. He sabido de varios amigos y amigas que siguen el blog aún cuando no se hayan hecho miembros ni escriban comentarios...
No importa, siento y valoro su silenciosa presencia.

A propósito, ahora pueden vernos también (a los moteros y a mí) en www.viajerosenmoto.com
Echenos un vistazo y dejen saber algunas sugerencias.
Chao!

domingo, 11 de septiembre de 2011

Cabo de la Vela - Uribia - Riohacha, día 6 (martes...¿?)


Sí. Martes. Sólo llevamos unos días de viaje y empieza uno a preguntarse por la fecha y el día...
Cómo será cuando arranquemos para el sur y las semanas se sucedan...

A las seis y media estuvimos listos para irnos del Cabo. En la ranchería Utta nuestro saludo de despedida y agradecimiento a quienes bien nos atendieros.
Los amigos de la empresa multivinel apenas se estaban levantando en el pueblo.  Mejor..., con eso podemos tomarles distancia con las motos.
Martha se quedó con ellos, las maletas de Abelardo también y tomamos rumbo al parque eólico.


La vía por el parque eólico es más larga, aunque se encuentra en mejor estado. Trilladita como nos advierte un muchacho. Y bien demarcada, sin riesgo de extravío. Incluso en varios sectores hay huellas hechas en concreto.  Vamos sin sobresalto.  A veces tomo la delantera para hacer fotos y espero a los amigos.  Conforme avanzamos las torres se hacen más grandes, como los  molinos de D. Quijote. 
Nosotros preferimos no pelear contra ellos.
Sólo nos acercamos a ver.

Rancherías de lado y lado. Pocas en realidad.  Con sus cabras, que se muestran curiosas a nuestro paso. 
La noche anterior parecía anunciar lluvia si bien no cayó una gota.
Recuerdo conversar con un joven en Utta, que nos habló de cómo los aguaceros hau aumentado en esa parte de la Guajira. Y sus casas no están hechas para soportar inviernos, así sean leves.  
Los techos y paredes de las casas de los wayuu se construyen con unos listones que obtienen del cactus, no supimos mediante qué proceso. 
Algunas tienen techo de zinc.

Estamos cerca de la vía férrea y a punto de encontrar la carretera que viene de Puerto Bolívar. Allí, donde embarcan carbón para la 'extranja'.  
Hemos seguido la red eléctrica que va hasta el Cabo. Cuando visiten hagan lo mismo, no tiene pierde.
Una tienda nos recuerda que el clima sigue siendo sofocante y paramos en busca de agua. Abelardo está tranquilo, viaja sin peso adicional, todo bien, todo bien...
Enrutamos hacia Uribia y el reloj nos marca las nueve. Buena hora. Marchamos a 50 km. 
Cuando hemos rodado buena parte del trayecto nos adelanta la camioneta de los amigos que llevan a Martha.
Echan pito:  deben ir a 120 km. como mínimo. Parece que estuviéramos detenidos sobre la vía.
Uribia ya no está lejos.
 

Ojo de Agua, Faro y Atardecer...

Hola, de ma gusto entrar en contacto con ustedes de nuevo...
Alguien preguntaba el otro día si aún seguimos de viaje por el caribe y la respuesta es no. La ruta terminó el jueves 1 de septiembre en Barbosa, de donde arrancamos. Sucede que me cogió "la tarde" en la actualización del blog, pero ahí estaré narrando historias.

Retomemos:
La última vez les conté cómo habíamos pasado de bien en el Pilón de Azúcar y ustedes tuvieron ocasión de ver las fotos. Estupendo lugar no creen...
Volvimos a la Ranchería para almorzar y tras un reposo breve emprendimos camino hacia el Ojo de Agua.
También está cerca y fuimos en moto por no dejar la costumbre. Pero si quieren hacerlo a pie es perfecto.

Las poderosas...

Llaman 'Ojo de Agua' al sitio porque cerca del mar hay un nacimiento que no se seca ni en el verano más fuerte. Y en la foto se ve, un pozo pequeño y profundo...
Junto al Ojo de Agua hay una playa donde bañarse. Pero, nos pasaron las ganas al ver basuras y basuras acumuladas.  Y estamos en baja temporada. Y de seguro muchos visitantes arrojan desperdicios en el lugar, pero, tampoco se advierte que los lugareños hagan algo por mantenerlo limpio.
Igual sucede al pasar junto a las Rancherías que hay en el camino. Bolsas, botellas, empaques de alimentos, tapas...

 Playa Ojo de Agua


Dejamos Ojo de Agua para ir hasta el Faro. El Faro que advierte a las naves en la noche, esas que surcan estas aguas en faenas de pesca o transporte de minerales o mercaderías.
Y están dos: el faro antiguo y el faro nuevo. 
Sobre el faro viejo pintaron una cámara con el letrero de 'cine colombia'...
El faro nuevo tiene una fotocelda que le permite cargar en el día y alumbrar toda la noche. Solo, nadie por allí, con una cerca alrededor por si los vándalos...
Conocimos a unas personas que estaban de visita. Intercambio de saludos, de anécdotas: la chica bonita es una colombo-suiza de visita en el país con el propósito de conocer a sus padres biológicos. Ha recorrido lo que uno quisiera: Africa, Europa, América...
Los otros son miembros de una empresa multinivel que distribuye un suplemento dietario.



 Se viene la caída del sol...
El aire sopla suavemente. Nos quedamos viendo el horizonte para captar el encuentro entre el día y la noche. Colores maravillosos se forman en el cielo. Unas cabras juguetonas pasan por el borde del acantilado: ¿qué buscan? allí no hay hierba  ni nada que se parezca...
Cuando el último rayo de luz se borra en la distancia nos disponemos a regresar. Es cerca pero conducir sobre la arena resulta pesado. 

Sol muriente...

Los nuevos amigos se despiden y parten en su camioneta. Más adelante paran..., les damos alcance. Tienen una propuesta para nosotros: ellos llevan a Martha hasta Uribia y así nosotros podemos viajar tranquilos y por una ruta nueva: el parque eólico.
Encantados. Abelardo pregunta si es posible que lleven también sus maletas...: 'claro, no hay problema'
Así, con este gentil ofrecimiento y la noche que ya se hace negra encima de nosotros, volvemos a Utta para alistar los 'corotos' que hemos de cargar en la mañana. 
Nos espera una jornada media aunque exigente.
Descansen , nosotros lo necesitamos...

martes, 6 de septiembre de 2011

poniente...





y el día se marcha con su estela de colores...

las que faltan...








faro y atardecer...

Ojo de Agua, Faro y atardecer...








por ahora fotos y luego descripción...

Pilón de Azúcar o Cerro Kamachi

Quince minutos en motocicleta. Cuarenta minutos a pie. Ustedes escogen.
Igual íbamos muy despacio por el riesgo de caer en la arena suelta.

Un cerro de mediana altura empieza a verse a poco avanzar y ese es el detino de la mañana. Conforme nos acercamos los colores del suelo varían, hay unos cuantos arbustos de trupillo alrededor y el calor se hace más fuerte.   Llegamos hasta donde se puede con las máquinas y aparece ante nosotros un bellísimo lugar, con el cerro de un lado y del otro, una playa de arena suave y el agua transparente que va del verde al azul claro. Precioso. Antes de ir al agua nos trepamos el cerro desde el cual se tiene una vista envidiable de la zona, con botes de pescadores, buques medianos y grandes a la distancia y las gaviotas que describen graciosas volteretas sobre nuestras cabezas.

Una vez abajo, despojados de ropa y con mucha gana nos vamos a la playa. La temperatura es ideal, han llegado algunos bañistas y hay mucha playa y mucha agua    para compartir. Tan sólo Abelardo se abstiene del mar y prefiere esperarnos bajo un techo donde varias amigas y amigos wayuus venden cerveza fría, agua y tejidos. 









Casi no hay oleaje y por fortuna es baja temporada.  Tenemos esta bonita ensenada para nosotros. Discutimos con Abelardo si el término es ensenada. Creemos que sí. Alguno de ustedes que sepa más de accidentes costeros que nos ratifique o corrija, por favor.
Fotos, van fotos...


Lunes de goce, Cabo de la Vela para nosotros...

Hubiese sido una pena no quedarnos al menos un día en el Cabo. No después de la dificultad que significó llegar hasta este bello paraje de la geografía colombiana. Es más, cuando ustedes vengan a visitarlo (quienes no lo hayan hecho), dedíquenle buen tiempo. Una semana por ejemplo.

Consiguen donde quedarse desde $10,000 la noche: hamaca, espacio para carpa; o puede salirles gratis si ubican algún sitio en la playa, ojalá distante del caserío. Eso sí, es bueno que se aprovisionen de agua potable (Uribia por ejemplo) ya que en el Cabo es muy escasa.
En el pueblo hay energía eléctrica entre seis de la tarde y seis de la mañana. En consecuencia también hay ruido y música fuerte, pero si les agrada la compañía...

Nosotros quisimos explorar un poco antes de tomar alojamiento. Unos dos kilómetros adelante del caserío está la ranchería Utta. Lleva ese nombre por un arbusto de la zona. El sitio es muy tranquilo, aseado y las personas atentas. También hay restaurante y tienda con insumos básicos. Nos presentamos como viajeros y no como turistas y obtuvimos descuento.
Cerca están los pescadores con sus familias, las cabras, el mar enfrente.

Al amanecer de este día lunes salimos con Alvaro a ver el sol naciente. Pleno, poderoso. Tiñendo las nubes de colores.
Después del desayuno partimos en grupo hacia el Pilón de Azúcar, que en Wayuunaiki se denomina "Kamachi". De nuevo por sendas de arena y polvo, pero más tranquilos con la experiencia adquirida el día anterior. Sin prisa, en pantaloneta y pantuflas.




Voy a subir fotos y enseguida les cuento más. 

 

domingo, 4 de septiembre de 2011

Uribia – Cabo de la Vela, mismo día (domingo 21)


70 kilómetros
Alrededor de dos horas
Estado de la vía: bueno, para vehículos de 4 ruedas

Nos ha pasado en jornadas anteriores. Salimos tarde y el sol de las doce pega duro.
La carretera de piedra y arena sin afirmar permite a los autos velocidades de 100 o 120 kilómetros. Las motos deben ir a la mitad. Un descuido y derrapamos. Alvaro marcha al frente, Abelardo y Martha lo siguen y yo estoy en la cola. Veinte o treinta metros atrás.
De pronto la moto de Abelardo da un brinco, ocupantes y maletas se sacuden y una estela de polvo flota a su lado. Con destreza el piloto consigue dominar la máquina y evita terminar en el piso. Un enorme hueco en medio del camino fue el responsable. Descienden de la moto, temblando. Abelardo necesita un cigarro. Martha no desea volver a subirse. Me ofrezco para llevarla hasta el Cabo.

Continuamos el recorrido con mayor precaución: 30 – 40 km/h. Escasean los sitios para comprar agua y el calor es sofocante. Tras hora y media llegamos a una desviación; el aviso de 'Cabo de la Vela 17 km.' está cercano a la ranchería donde habremos de encontrar el líquido que tanto ansiamos. La tienda de Libia Epiya... algo! La señora nos cuenta que entre los Wayuu el apellido de las personas depende de la casta a que pertenecen. Wayuunaiki es la lengua que hablan cerca de 300,000 nativos de la alta Guajira colombo-venezolana.

Doña Libia es amable como la mayoría de quienes tratamos en este viaje. Nos indica los cuidados a tener en lo que resta de vía y posa con Alvaro para una foto.
Y sí que debe tenserse cuidado. Si la recta que lleva a Puerto Bolívar, que es por donde veníamos, tiene su complicación, esta nueva ruta en medio del desierto resulta más difícil de transitar para motociclistas novatos como nosotros.

Un paréntesis: paralela a la carretera marcha la vía del ferrocarril. El mismo que viene desde Cerrejón cargado de mineral y va hasta Puerto Bolívar para embarcar. De tanto en tanto lo vemos, con sus 100 o más vagones, rápido, cortando el aire. Avisos de precaución están de tanto en tanto para evitar el paso de las gentes e invitando a que los dueños de cabras no pastoreen cerca de los rieles. También están los de “Cerrejón responsable con la Guajira y minería responsable y todo eso” y esperamos que sea cierto.

Vuelta a la realidad: aunque son 17, los kilómetros restantes nos parecen muy largos. Ya no hay un camino demarcado o “trilladito” como dicen acá, sino una serie de senderos que van dejando el paso de vehículos sobre la arena y convierten el terreno en un auténtico laberinto, donde perderse se nos antoja fácil.
Además, rodar sobre arena acumulada es brega grande y requiere tomar con fuerza el timón mientras se busca el paso más adecuado. De vez en cuando una camioneta o una moto pasan junto a nosotros y tenemos otra vez guía de la dirección a seguir. Cerca de una hora para acercarnos al caserío del Cabo. Antes de llegar, Abelardo decide enrutar por la playa y ahí mismo queda atascado. Debemos ayudarlo a empujar la moto para sacarla del arenal. Enseguida Martha y yo nos vamos de lado al perder el control de la moto en un paso difícil. Sin consecuencias afortunadamente.

Tres horas después de iniciar el recorrido en Uribia llegamos al Cabo. Primer restaurante a la vista y abajo todo el mundo: cerveza fría para todos y almuerzo. Pargo rojo frito, patacones, ensalada.
Bienvenido el líquido y las viandas. Son las 2:30 de la tarde y queremos dejar las motos por el resto del día. Aunque nos ofrecen sitio para hospedarnos esa noche, allí mismo, decidimos seguir un poco la costa hasta dar con un espacio agradable, limpio y sin música a todo taco. Dormiremos a pierna suelta.

Pdta.:  agradezco el seguimiento de amigas y amigos que han reportado su interés en este medio y han servido de impulso para continuar con la aventura.  Por supuesto a mi familia, pieza fundamental en la tarea viajera que desde hace un tiempo decidí  emprender.