El amanecer del domingo 21 de agosto nos recibió con tanto o más sol que los días anteriores. Habíamos planeado madrugar para darnos una vuelta por el pueblo y fotografiar Uribia en su zona antigua; pero el trasnocho y unas cuantas cervezas polar nos mantuvieron en cama hasta pasadas las siete. Total no hubo fotos, no de amanecer.
Manaure está situada a unos 22 kilómetros de Uribia y decidimos ir a conocer las salinas. Se encuentran al otro extremo del pueblo, sobre la vía que bordea la costa. En un sentido está la extracción artesanal: las personas hacen piscinas que llenan con agua bombeada del mar y esperan a que el sol en su proceso de evaporación deje la sal en el fondo. Forman pequeños cerros de mineral que parece nieve y después la empacan en sacos para llevarla hasta Uribia. Tarea dura bajo el sol calcinante de la Guajira, pero wayuus y afrodescendientes la realizan sin chistar. Al otro extremo está la producción industrial, con máquinas grandes y bandas transportadoras: se observa una gran pirámide de sal tras una valla que impide el acceso de curiosos. Tampoco es que tengamos muchas ganas de entrar a ver...
Junto a la costa, unos cuantos botes de pescadores. Nos llama la atención uno en especial, recién pintado, listo para echarse a navegar. Azul y amarillo. Le falta el motor. Un joven nos observa y se acerca para indagar en qué estamos: es el dueño, debe tener unos 16 ó 17 años. -El bote valió 7 millones-, cuenta, -los de madera son mejores que los de fibra, flotan mejor-; el motor se lo van a traer de Venezuela donde son más baratos: 8 millones, un Yamaha de 75 caballos. Con uno de esos viaja hasta el Cabo en dos horas.
Accede a una foto con Martha junto a su embarcación.
Preguntamos por carros: “en la familia tenemos toyota Prado, ford Bronco, Explorer; se traen de Venezuela y se nacionalizan en Maicao. Luego ya podemos andar con ellos en toda la Guajira y fuera de la zona también”. Vehículos a 10, 12, 14 millones (modelos recientes, full equipo) y gasolina barata para echarlos a andar.
Definitivamente, en la Guajira nada es lo que parece y hay que ir con cuidado antes de formarse opiniones.
Tras despedirnos del chico vamos hacia la vía principal de Manaure, buscamos sitio para el desayuno y luego de regreso a Uribia. Es necesario buscar las maletas y nos pilla el medio día saliendo para Cabo de la Vela.
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