Si no subo imágenes, debo escribir de manera que la descripción aliente en ustedes, pacientes lectores, la necesidad de convertir estos textos en paisajes technicolor. Nada fácil y sí muy pretencioso de mi parte.
Veamos: Alvaro y yo estamos en Puquio, un pueblo situado a 3,214 m.s.n.m. donde a esta hora el frío ahuyenta a visitantes como nosotros. Los lugareños disfrutan de sus actividades como si nada y para ejemplo, hace media hora (mientras caminábamos por una de sus coloridas calles) nos encontramos un grupo de niños jugando futbolín con tanta energía y alegría, que debimos acercarnos a verles y tomar un par de instanténeas. Este puelo, Puquio, es capital de provincia y pertenece al departamento de Ayacucho. La región tiene unos contrastes marcadísimos: valles que alcanzan 400 msnm y cimas que rondan los 4,000 Mañana justo, en nuestro camino a Cusco hemos de pasar por esa altura. Hoy rodamos sobre los 3,800 y las motos resienten el cambio y empiezan a encabritarse: les falta oxígeno y pierden potencia. Nosotros, temblamos de frío en nuestros trajes de viajeros. Pero, cosa bonita del camino, varios grupos de huanacos nos hicieron detener para mirarles y tomar fotos.
Ayer, a esta misma hora, caminábamos en pantuflas por montañas de arena que rodean un sitio mágico (aunque lleno de basuras) en cercanías de Ica, ciudad a nivel del mar. El lugar paradisìaco se llama Huacachina y es un oasis, una laguna rodeada de palmeras y otros arbustos en medio de arenales inmensos y un par de montañas a los costados por las que las personas se deslizan en tablas: surfing sobre arena. También están los boogies, esos carros apropiados para terreno árido que se trepan como hormigas por las paredes de la montaña y luego descienden a toda velocidad para que los ocupantes griten y se desestresen.
Esta mañana, queridos amigos y amigas, nos detuvimos de camino en Nasca. Allí donde se encuentran los famosos dibujos (geoglifos y líneas) que nadie sabe cómo se trazaron y que sólo es posible observar desde la altura. Junto a la Panamericana hay un mirador de poca elevación, desde donde vimos sinembargo, un par de manos, un árbol y otra mano, con esa especial manera en que están hechos.
Si desea uno verlos completos y con más detalle paga un sobrevuelo en avioneta que cuesta 100 dólares por persona. Les recuerdo: somos viajeros en moto, no turistas. Los dolaritos los dejamos para el ascenso a Machu Picchu.
Por ahora tomaré camino al hotelito, donde la señora ha querido brindarnos té de coca (1,50 soles) para ayudarnos con el soroche. En la mañana temprano enrumbamos hacia Cusco, pasamos un par de pueblos antes y espero que veamos algunos de los animales que habitan la zona, como pumas, gatos salvajes, cóndores, águilas...; al menos un chulo con su vuelo que se me antoja majestuoso!
Ah, algo más, hoy se refirieron a nosotros como Gringos: llévales estos jabones a los gringos, dijo la señora del hotel a su empleada. Y ría de buena gana, gringos...
Algunos tips:
dólar = 2.60 soles
pata: amigo
grifo: gasolinera
pista: carretera
Platos degustados: lomo saltado, ceviche, papa a la huancaína, ají de gallina, tallarines (con pollo, chancho), tortilla de verduras, caldo de gallina, chaufa, otros...
¡Hasta la vista!
Que chévere. Disfruten mucho pero tengan cuidado con la altura. No se las den de baquianos sino traten de ser muy prudentes.
ResponderEliminarLos recordamos mucho.
Feliz Navidad
Margarita, Alicia y Teresa