Lectoras y lectores de este poco ordenado diario:
hoy jueves Alvaro y yo hemos terminado en puntos distintos el recorrido. Tal cual. Por asuntos de manejo nos perdimos en la ruta, ya cerca de Lima, y cada quien debió arreglárselas a su manera. Yo por ejemplo estoy escribiendo desde un internet a media cuadra de la Plaza de Armas en el centro histórico de Lima. Alvaro a su vez pernocta en un pueblo a 80 kilómetros de acá. Y es que el trayecto Trujillo - Lima que tiene más de 500 kilómetros está lleno de azares: rectas larguísimas, viento y arena fuertes como los días anteriores, zonas de desierto donde no hay un alma y todo parece locación de película western. No tenemos teléfono y la única manera de encontrarnos si no es en la vía es por este medio. Por fortuna ya nos ubicamos a través de la red. La llegada a Lima no estuvo tan mal, teniendo en cuenta una neblina muy baja que suele posarse sobre la vía. Pero la entrada a Lima y llegada hasta el centro donde ando yo, eso sí que es una odisea. Vuelvo y digo: los motocilistas tenemos ángeles guardianes que acuden en ayuda y así llega uno a buen puerto, o a buen hotel y cochera (garaje) como dicen acá.
Mañana viernes haremos mantenimiento a las máquinas y quizá la primera jornada en la ruta hacia el Cuzco. Fotos no alcanzo hoy, pero luego...
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