Buenas, como diría Diana Uribe...
Desvelado al amanecer del 31 y haciendo un balance de viaje. Salvo algunos inconvenientes no hay de qué quejarnos. Con algo de gripa pero sin contratiempos de salud serios. Cero accidentes. Sin problemas mecánicos. No nos han robado y no hemos sido víctimas de atraco. A pesar del frío y las lluvias que hemos debido soportar nuestras humanidades aguantan bien la prueba. Ah, no hemos sufrido problemas con la comida y el agua no nos ha traído inconvenientes...
En suma, estamos bien.
Potosí es la ciudad que acoge nuestro sueño. Tras pasar dos días en La Paz y sentir un poco el aire de esa ciudad decidimos continuar al sur para alcanzar la frontera con Argentina. Y el aire de La Paz no es muy acogedor. Muchísimos vehículos viejos ruedan sus calles, la mayor parte de ellos emplean diesel y el humo espeso de los escapes invade por doquier. El día que hicimos entrada a la ciudad, después de haber pasado una tarde maravillosa en Copacabana, nos topamos con un tráfico de locos en la ciudad del Alto, periferia de La Paz. Los semáforos parecen estar pintados. Los conductores siguen de largo sin reparar el color. Los transeuntes se lanzan a pasar la vía casi sin mirar. Niños, grandes y ancianos juegan a ganarle a los carros en un 'Señor Desorden' que hace de nuestra Bogotá una ciudad ejemplo. La Paz está situada sobre una ladera. Zona árida. Unas montañas altas le hacen compañía y varias de ellas tienen nieves perpetuas, según comentarios. Como este tiempo es invierno, llueve. Pero, y hé aquí la diferencia, sus aguaceros son sectorizados y fugaces. Hemos pasado de mojarnos a secarnos sucesivamente. A pesar de su altura, no sentimos demasiado frío. O es que las dos largas semanas de sierra nos han acostumbrado.
Situados en una zona del centro, cercana al palacio de gobierno, notamos el movimiento de sus habitantes. Comercios, ventas ambulantes, vehículos chicos que hacen servicio de transporte, unos buses pequeños y viejos que lanzan bocanadas de humo, policías tratando de poner un poco de orden...
El miércoles quisimos ir hasta un sitio que nos recomendaron, a unas dos horas y media de la ciudad. Se asciende hasta los 4,000 cerca de las montañas nevadas que comento, para comenzar un rápido descenso hasta pueblos que están casi a nivel del mar. Así es la cosa. Pero de camino nos pilló un fuerte aguacero y decidimos regresar. Además estábamos con poco combustible. Y hé aquí que nos llevamos uno de los pocos sinsabores de viaje. Que no faltan y ayudan a darle 'gracia' a los recorridos. Regresando de nuestro fallido viaje a Coroico (así se llama el pueblo), paramos en un surtidor para poner gasolina a las motos. No nos vendieron. Pasamos a otro y a otro y la misma cosa. Un decreto del gobierno de hace dos semanas, prohibe a las estaciones venderle gasolina a vehículos con placa extranjera. La razón: impedir que el combiustible se use como precursor químico en la producción de cocaína...
¡Vaya medida! Con lo que le cabe a dos motos no hacen ni pa' los dulces los señores del narcotráfico...
La cosa es que nos pusieron a 'voltear' hasta que dimos con una gasolinera del estado, donde nos llenaron el tanque casi al triple del precio oficial. El surtidor marcó 38, el dependiente cobró 80 bolivianos.
Y pasa en todo el país.
Además de otras cosas. Un señor que tiene su tienda de abarrotes cerca del hostal donde nos hospedamos, comentaba que el turismo se ha reducido mucho en Bolivia. Cada vez se ponen más trabas a la entrada de extranjeros.
Veamos la otra cara: las personas del común, el taxista, el policía, el señor de la tienda, la señora del puesto en el mercado, etc., son gente muy amable que orienta y da guía eficaz de cómo llegar a donde uno va, o a encontrar lo que uno necesita. En eso se parecen nuestras sociedades.
Y en las contradicciones se parecen nuestros gobiernos...
Hoy rodaremos hasta la frontera con Argentina. No sabemos todavía de qué lado vamos a pasar la última noche del año. Quizá sea Tupiza, Villazón, o el pueblo de Argentina que no recuerdo cómo se llama.
Como sea, queridos amigos, aprovecho esta para agradecer su compañía en este primer mes de viaje. Desear también un buen año 2012 y felices fiestas donde quiera que se encuentren.
A todas y todos mi abrazo fraterno.
¡chao!
Feliz Nuevo Año en dondequiera que estén hoy. Los pienso mucho. Espero que puedan llegar pronto a la frontera argentina y que encuentren gente que les colabore con lo del combustible.
ResponderEliminarBesos y abrazos.
Margarita