sábado, 28 de enero de 2012

Colombia es pasión...

Por supuesto suena a eslogan de campaña publicitaria. De campaña que busca atraer turistas apelando a ese lado 'exultante' de nuestro colombianismo.
Pero, hay algo de ello. Al menos en esta nota.  Nota que además escribo de vuelta en el país.  Tras 57 días de viaje puse 'rueda en tierra' y sonreí complacido.
Complacido de estar acá de nuevo, complacido de lo que había vivido en los casi dos meses anteriores.
Me sucedió (no sé a ustedes, amigas y amigos de este blog) que sólo yendo fuera del territorio por un tiempo y teniendo ocasión de ver y sentir otras culturas, otros paisajes, otros sabores, otro aire incluso, entiendo lo que llaman el sentimiento patrio. Ese lazo, ese cordón umbilical que une al individuo con la tierra donde dio sus primeros pasos y que le vio crecer y hacerse adulto (no digo bueno, ni malo, ni bonito, ni feo...).
Aunque el planeta es uno y nuestra América se parece mucho en variados aspectos, el apego por lo que conocemos y nos es familiar se impone. También puede suceder y soy consciente de ello, que se trata de una mirada provincial, parroquiana... No he sido persona de viajes, aunque en mí habita un viajero desde que tengo recuerdo. Siempre he sido un viajero en potencia...
Mas llega el momento de salir y vienen las comparaciones,   las pruebas, el examen de los sentidos..., y algo que se llama nostalgia hace eco en lo profundo del alma y es casi imposible no exhalar un suspiro, si digo más!
'Colombia es pasión', quizá; quizá sea una frase que se usa para apelar a nuestro instinto, para justificar lo que de otra manera no tiene una explicación clara, justa, razonable.
Con apasionamiento he de decir que me siento a gusto tras 16,000 kilómetros de estar sentado en el sillín de mi motocicleta,  de haber recorrido con ella cinco países de Suramérica,  de haber rodado vías de toda condición, de haber regresado con los huesos sanos, de haber puesto a prueba mi instinto de supervivencia, de conseguir así fuera parcialmente (me faltaron 4 países) el cumplimiento de un sueño que estuvo guardado por largos 20 años.
Y mientras el cuerpo aguante y habite en mí el espíritu de aventura, tendré relatos que contar a mi familia, amigos y conocidos, de otros viajes y otras experiencias  que viva en el futuro.
Ojalá en el futuro cercano.
A todas y todos gracias por su apoyo incondicional y mi aliento porque así como yo, realicen también sus planes, cualesquiera que ellos sean!
Pdta.: vendrán fotos...

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