Es probable que parezca un anuncio o lo que llaman en los impresos un 'Infomercial' pero debo hacer un alto en esta serie de relatos para hablar de la marca Honda y su apoyo durante mi travesía.
Para comenzar, la elección que resultó acertada. Aún sin ser un experto en motocicletas (un serio aficionado sí) cuando tuve oportunidad de hacer un comparativo con máquinas parecidas de otras casas fabricantes y llegué a la conclusión de que la Honda CB 150 era la adecuada. Por: diseño, suspensión, ergonomía, frenos de disco en las dos ruedas, motor silencioso y acabados.
Después, ya sobre la ruta, el hecho significativo de que la marca Honda tiene presencia en casi todos los países de suramérica. Salvo Bolivia, en los demás sitios visitados por este motero, hallé respaldo, servicio técnico y acompañamiento. Para no mencionar las ocasiones en que dueños de concesionarios y gerentes de área tuvieron gestos de gran amabilidad para con el piloto.
Mencionaré Ecuador, con la visita que hicimos a Cuenca Motos y su atención especial.
Sigue Perú, donde la marca Honda nos abrió puertas de concesionarios y servicio técnico en todo el país, tanto a la ida como al regreso. Suma el hecho que la Invicta estaba en pleno lanzamiento y la travesía emprendida desde Colombia resultó provechoso para su publicidad.
Argentina: si bien este modelo no aparece entre sus máquinas, encontramos en la ciudad de Jujuy servicio técnico a precio especial, con mecánicos que conocen muy bien a su pariente la CBF 150.
Chile: interés permanente en este recorrido por tratarse de una moto que apenas llega a su mercado.
Y Colombia, Fanalca, Cali - Yumbo, donde no sólo me atendieron muy bien, revisaron la motocicleta e hicieron cambio de partes, sino, además, me invitaron a dar un 'tour' por la planta de ensamblaje para conocer desde adentro las intríngulis de las motos que luego vemos rodando en las calles de nuestro país.
Una cosa más: tras 26,000 kilómetros de recorrido total que cumplió mi Invicta, sólo ha sido menester el cambio de las siguientes partes: kit de arrastre, discos de embrague, rueda trasera, filtros y luz de freno.
Termino esta nota asegurando a quien esté pensando la compra de una motocicleta para calle o para viaje, que la Invicta resultó una máquina guerrera, capaz de enfrentar serios retos como los que debió soportar estos dos meses. Exigida a fondo y respondiendo con altura.
Gracias a todas y todos!
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