Tan sólo he tenido oportunidad de recorrer la parte norte de este país. La parte árida, desértica, desolada aunque también hermosa. La zona donde están los grandes yacimientos y extracciones de minerales. Donde el polvo vuela y se confunde con el humo de los camiones que surcan las autopistas...
Después que dejé Argentina a través del Paso de Jama, volví a sentir el frío de unas semanas atrás; y haciéndome a un lado en la vía, busqué entre mis cosas para ponerme encima lo que llevaba...; y las manos volvieron a entumecerse y el cuerpo a temblar de forma involuntaria.
Después de unas horas me habitué. La que no pudo fue mi motocicleta. En el sitio de frontera Argentina - Chile un letrero señalaba 4,300 msnm. El ascenso continuó aún más y calculo que llegué a los 4,700 (o muy cerca). La moto tosió, se 'apunó' como dicen por estos lados y en varios sectores no hubo otra que marchar en segunda y hasta en primera. Ese trayecto hasta antes de comenzar a bajar hacia San Pedro de Atacama tiene paisajes muy bellos. Montañas de colores, graciosas figuras, montes con nieves perpetuas, piedras que parecen talladas, lagos de color verde y riachuelos que se desgranan de las alturas...
Más adelante el panorama es otro. A partir de San Pedro de Atacama y cuando se dejan atrás sus atractivos naturales (geiseres, valle de la luna, termales, cactus gigantes, etc.) la visual cambia drásticamente.
Aparace entonces la zona de minería con la geografía hecha polvo, y el paisaje es reemplazado por maquinaria de una y otra especie, redes de alta tensión, mallas que encierran la propiedad, avisos, vallas de anuncios y una carretera Panamericana por donde circulan miles de vehículos...
Y está el mar. Ustedes habrán visto en nuestros ríos (no todos) contaminados de Colombia, cómo se forman colchones de espuma sobre el agua; que evidencian presencia de sustancias tóxicas...
Eso he visto en la costa de esta parte del país. Junto a la playa el oleaje mece los espumarajos que son producto de desechos industriales que las empresas arrojan al mar. Y no me estoy inventando lo anterior. Casualmente me senté a la misma mesa (a la hora del almuerzo) con una persona que repara maquinaria pesada para las mineras. Al comentarle lo que ví, fue él quien me aclaró el por qué de esas espumas. Para rematar lo que pasa con el mar, agregó el señor, las industrias pesqueras también botan sus desechos al agua; sin importarles nada.
Una lástima, pero cierto...
Luego de mi almuerzo en Iquique, ese es el nombre de la ciudad donde me detuve, continué rumbo Arica, en la frontera con Perú. Debo aclarar que mi paso por Chile estuvo dividido en dos: jornada uno hasta San Pedro Atacama; jornada dos: hasta Arica.
Entre Iquique y Arica hay 300 km. Y ascensos y planicies donde sopla un viento muy fuerte, tanto que se levanta una nube de polvo que parece neblina. Y no deja ver nada, y además está el hecho de los camiones que vienen en el sentido contrario y lo mecen a uno como si fuese una cometa...; hay que agarrar el timón con toda la fuerza para no caer.
A Arica llegué con un mínimo de gasolina, casi vacío el tanque. Aunque la distancia no supera la capacidad de rendimiento de la moto, los vientos en contra lo frenan a uno y la máquina trabaja más. El consumo por consiguiente aumenta.
Los últimos 40 kilómetros me vine haciendo cruces para que la gasolina alcanzara. Y es que entre ciudad y ciudad o entre pueblo y pueblo no hay nada, pero nada de nada. Y yo pensaba: si me quedo sin combustible qué? Quedarme en el camino a la espera de un buen samaritano...
Por fortuna logré llegar a la ciudad y de una al primer surtidor; y llénelo todo por favor!
Arica, le dicen la 'ciudad de la eterna primavera'. Le salió competencia a Medellín. Aunque, dejando a un lado el 'colombianismo', nada que ver... Medellín es un paraíso.
Respecto a esto último, ahora que he salido un poco de Colombia (apenas empiezo) me doy
cuenta que tenemos un bonito lugar allí, saben...
Y veo tanto extranjero de todas partes gastándose sus ahorros en los sitios que visito y pienso: que tiene este lugar que no tenga Colombia y que desmerezca frente a este ¿?
También he conversado con distintos viajeros que han pasado por Colombia y todos a una me dicen que les encanta, que los trataron muy bien, que la gente muy agradable, que Barichara hermoso, que las mujeres esto y lo otro...
El australiano que conocimos en Trujillo (Perú) me dijo: conozco más de 80 países del mundo. Después de visitar a Colombia por 3 meses lo tengo entre mis favoritos!
Una muestra del aprecio que sienten por nuestro país y por nuestra gente...
A ver si nos tomamos en serio el turismo y nos dedicamos al fomento de nuestros atractivos.
Esa industria bien administrada puede durarnos toda la vida...
Otras como la minería quién sabe; si no, que lo diga Chile, convertido en un socavón (buena parte de él).
Chao amigas y amigos!
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